Microrrelatos XXXI
Atención personalizada
Pase, por favor y recuéstese, terminaremos rápido. El hombre obedeció y cerró los ojos. Pediré que bajen la luz un poco. No así está bien, prefiero permanecer así. Está bien. ¿Se encuentra cómodo? El hombre dudó en contestar, pero pensó que no había por qué ser descortés: Sí, estoy bien, dijo. Un largo silencio se instaló entre los dos hombres, tan sólo la respiración agitada del hombre recostado ocupaba la habitación. Falta un minuto para las seis, dijo el otro, ahora sentirá un leve pinchazo en el brazo. Está listo. Comenzaremos con la ejecución.
carlos lópez-aguirre
Barcelona, 4 de agosto de 2011
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Magia
En el bosque sólo se escuchaba el murmullo de la noche. El niño tenía frío, estaba asustado, pero no dejaba de caminar. Estaba dispuesto a llegar a su destino, a cada paso su voluntad se acrecentaba, quería conocer el final de aquel camino que él mismo había decidido recorrer, a pesar de sus terrores. Se detuvo, un ruido lo había alertado, se escondió detrás de unos arbustos desde donde observó los pies de aquel ser que lo buscaba con ahínco, hasta que levantó la colcha y lo encontró acurrucado en un rincón. Hijo, deja ya ese libro y vamos a cenar.
carlos lópez-aguirre
Barcelona, 8 de agosto de 2011


Excelente. Me sentí ese niño y ese padre a la vez.