Papel

Un café, negro contraste de su continente.

Amargura de la primera soledad.

Letras que apaciguan la ausencia.

Instantes: diminutos, que evitan la nostalgia de un universo apenas abandonado.

Unas líneas que quieren ser un poema.

Ambiciones de papel.

carlos lópez-aguirre
Moscú, 20 de mayo de 2017

Anuncios

Una vida

tengo Dos Vidas.

como ríos, fluyen por corrientes separadas

me arrastran

me desgarran

me convierten en dos mitades casi iguales

una de ellas es nostálgica

rememora y desea volver a vivirse

la otra camina sobre un alambre

vive de la incertidumbre:

ambas de la culpa

me aferro a la roca donde confluyen

chocan y rugen

me ensordecen

soy un náufrago en medio de ellas

ahogado, pero Vivo

sé que debo dejarme llevar por la corriente

ya no tengo fuerzas

sólo Dos Vidas

el frío de la roca se desvanece

brazos abiertos

piel quemada en agua

respirar de pulmones ahogados

ojos cerrados

un saludo

un adiós

Una Vida

 

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 9 de marzo de 2019

 

 

Instante

Somos el olvido que seremos,

dijo un poeta de ese Sur al que pertenecemos.

No soy nadie para contradecirlo, pero,

¿Acaso no somos también el recuerdo de nosotros?

Tú, el mío.

Yo, el tuyo.

De esos que fuimos en un instante.

Cuando un té bailó al ritmo del son.

Cuando ¡ZAS! dejó de ser sólo un onomatopeya para describir un golpe.

La eternidad en una noche.

Otro grande de ese Sur, pero más cercano, más querido,

dijo sin decir:

La soledad es la incapacidad de amar.

Por eso jamás padecimos de ella.

Por eso jamás estaremos solos.

Aunque incierto el futuro, jamás desaparecerás de la memoria,

del corazón enloquecido, hoy confundido.

Cierto, los instantes no vuelven. Pero son atemporales,

infinitos.

Tú.

carlos lópez-aguirre
Moscú, 27 de febrero de 2019