Microrrelatos VII

Falso testimonio

La sala de redacción le pareció más oscura que de costumbre. Desanimado revisó las notas de la rueda de prensa. Lo sabía de antemano, no tenía nada para escribir, no había noticia. Entonces recordó cuando un guardaespaldas le dijo algo por lo bajo al senador. Imaginó que era un aviso, que había sido descubierto, que la policía lo buscaba y sus socios querían asesinarlo. Empezó a escribir aquella historia de huída, sangre y muerte. Al amanecer y cuarenta cuartillas después dejó de redactar, imprimió su historia y salió a la calle. Nunca volvió.

————————–

El personaje

Cinco minutos antes de morir, Alonso recobró la memoria. Sus manos le mostraron su larga barba y los surcos de sus arrugas. Sabía que no le quedaba mucho tiempo y pensó en sí mismo como en un ser querido que sólo vuelve para acudir a su lecho de muerte. Lamentaba no recordar nada de los últimos años, para él perdidos, pues estaba convencido de que sólo se había dedicado a perder el tiempo. Cerró los ojos intentando evocar su segunda vida. Un segundo antes de morir apenas entrevió en sueños a un manco escribiendo en una cárcel.

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 12 de abril de 2010

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s