El milagro del poeta

seguir en pie
quiere decir coraje

Mario Benedetti

Hace días que quería escribir sobre el Mundial pero no encontraba un  motivo para hacerlo. Entre la acostumbrada debacle mexicana y el poco fútbol que se había presentado en Sudáfrica era imposible encontrarlo. Hasta esta noche del 2 de julio de 2010, cuando Uruguay, la primera campeona del mundo, en un partido épico derrotó en tanda de penales a una digna Ghana que mereció más suerte. Y cuando todo terminó sólo pude pensar en que Mario Benedetti no pudo ver a su Uruguay nuevamente en las semifinales de una Copa del Mundo. Aunque por un momento imaginé que tuvo algo que ver en que así fuera.

Benedetti nunca ocultó su amor al fútbol y a su selección, por supuesto. Por desgracia, en los últimos años de su vida lo único que pudo ver de la famosa “Garra Charrúa” fue la coronación de Uruguay en la Copa América de 1995 y poco más: o su selección no clasificaba al Mundial o simplemente éstos terminaban al tercer o cuarto partido.

Esta noche del 2 de julio, cuando Ghana, en el último minuto del segundo tiempo extra tuvo una oportunidad clarísima de meter el gol de la victoria y el delantero Luís Suarez metió la mano para impedirlo, aun sabiendo que eso le costaría a su equipo su expulsión y un penalti en contra, pensé que los orientales se quedarían otra vez lejos de una final mundialista. Pero entonces sucedió aquello que sólo puede pasar en un relato o en una novela: el enorme delantero ghanés Asamoah Gyan, héroe en los octavos de final ante Estados Unidos, se perfiló seguro ante Néstor Muslera, el portero uruguayo con cara de niño, corrió hacia el balón y disparó. Cuando todo pasó un segundo después, imaginé que Benedetti, o más bien su espíritu gigante, había sacado un bolígrafo de su bolsillo haciéndose el distraído y lo había colocado unos centímetros debajo del larguero para detener la bomba que amenazaba con colarse en la portería uruguaya.

Un partido épico sin lugar a dudas. Uruguay vivió un milagro que sólo sucede una vez en mucho tiempo. No sé qué sucederá más adelante, pero estoy convencido que los orientales sabrán valorar el prodigio que han vivido. Y quizá Benedetti estará en algún lugar del universo escribiendo un poema para conmemorar esta gesta sin mencionar, por supuesto, la aportación que este humilde escribano le atribuye.

Anuncios

Un comentario sobre “El milagro del poeta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s