Las víctimas de Goebbels

Con máximo énfasis y con suma precisión y detallismo, Mi lucha de Hitler predica la estupidez de las masas y la necesidad de mantenerlas en la estupidez y de disuadirlas de cualquier reflexión. Uno de los principales recursos es machacar siempre las mismas teorías simplistas, que no pueden ser refutadas desde ningún lado.
Víctor Klemperer, LTI

¡CUIDADO! El título no sólo se limita a la señorita que sonríe en la foto, la cual responde al nombre de Eden Abergil, ciudadana israelí y usuaria de Facebook, sino que también es extensible a los tres palestinos del fondo, a quien escribe estas líneas e incluso, si me lo permiten, a ustedes queridos lectores. Porque hoy más que nunca las teorías del Ministro de Propaganda de Hitler están más vigentes que nunca.

La foto sólo me sirve de punto de partida para demostrar que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”, pues al ser cuestionada la señorita Abergil sobre la reacción que podrían ocasionar sus fotografías, ella responde “Siempre nos atacarán. Hagamos lo que hagamos, siempre nos atacarán”.  Es decir, el rol de víctima sionista lo tiene más que asumido, tanto como considerar que los tres “entes” que aparecen en sus fotografías son un buen telón de fondo, por eso no entiende qué hay de malo en ellas.

No obstante, estoy convencido que ni Eden Abergil ni ningún judío nace sintiéndose víctima, ni considerando a los palestinos sus enemigos. Como igualmente los palestinos no llegan a este mundo odiando a los judíos, ni soñando con inmolarse. En ambos casos la propaganda constante a la que son sometidos ha jugado un papel fundamental.

Pero dejemos de lado un conflicto tan viciado como el Oriente Medio y veámonos a nosotros mismos, en este sacrosanto mundo occidental, donde imperan las democracias (casi todas ellas de sistema partidista) y, por supuesto, los medios de comunicación. Sin darnos cuenta, de un tiempo para acá, las campañas electorales comienzan al día siguiente de los comicios. Los gobiernos se preocupan cada día más de su imagen y menos de la gente, y no importa la tendencia política del partido en el poder, la situación es la misma.

Los noticieros ahora son obsoletos, se han convertido en una tribuna para que los políticos se aplaudan a sí mismose insultar al rival. En varios países se está implantando el sistema de conferencias de prensa sin preguntas o el envío directo del vídeo con lo que se quiere decir. ¡¡Y lo peor es que los medios lo emiten!! Todo esto combinado con una buena ración de programas de televisión que tienen como único objetivo “entretener”, los cuales recibimos como agua de mayo después de una aburrida y rutinaria jornada de un trabajo mal pagado. En pocas palabras, no nos dejan nada en qué pensar.

Así que después de aplicar esta fórmula de desinformación combinada con el efectivo “pan y circo”, llegan las campañas electorales “oficiales” y de la noche a la mañana  somos importantes, porque recordemos que nuestras democracias están basadas en el “vota, pero no me molestes en los próximos años” (aunque en estos tiempos nos dan chance de incordiar por Twitter, Facebook o a través de un blog… como éste, pero nunca en la calle, porque te conviertes automáticamente en ‘terrorista’). Pero ya en ese momento, con las elecciones a la vuelta de la esquina, la sociedad carece de criterio, por eso suelen funcionar los mensajes que buscan crear temor, como lo hizo Goebbels, y más en la actualidad cuando parece que todo está agarrado con pinzas y el viento sopla con fuerza.

Por eso no es raro que en México haya funcionado eso de “López Obrador es un peligro para México” o que en Honduras se acepte y se legitime a nivel internacional un golpe de estado o que a Hugo Chavez le encante amenazar  cada semana a Colombia o que precisamente en este país Álvaro Uribe haya impuesto contra todos los derechos humanos su plan de seguridad democrática o que en Madrid haya quien odie a los catalanes por el simple hecho de serlo o que en Barcelona te encuentres ignorantes que odian el castellano. Y si buscamos el ejemplo más cruel, recordemos lo sucedido en Ruanda en 1994 cuando en la radio se repetía una y otra vez “Hay que asesinar a las cucarachas, no son seres humanos, son cucarachas”.

Todo esto es muy curioso si pensamos que poco antes de la entrada del Ejército Rojo en Berlín, Goebbels y su esposa asesinaron a sus hijos y posteriormente se suicidaron. La semilla de aquel hombre había desaparecido de la faz de la tierra. Sin embargo, a lo largo y ancho del mundo algunos hombres, pocos en relación a la humanidad entera, están empeñados en no dejar morir su legado.

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Un comentario sobre “Las víctimas de Goebbels

  1. Lo bonito de nuestra actualidad vertiginosa es que una noticia sustituye a la otra en cuestión de minutos.

    Si hoy hay que decir que Estados Unidos se retira victoriosa (victoriosa?) de Irak, mañana habrá que ver al presidente Obama gozando de sus vacaciones con las niñas y pasado mañana tendremos que acordarnos de que existe Haití. Y así sucesivamente, una y otra vez.

    Es más divertido meterse en el tobogán incensante de las noticias que exigir a quien las emite un poco de reflexión y análisis.

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