Microrrelatos XVIII

Distraídos

Nunca nos detuvimos a mirarnos con detenimiento. Tan sólo nos dejamos llevar por las sensaciones y los placeres que compartíamos. Creímos en nuestros instintos para sobrevivir a la razón que nos gritaba una y otra vez que podíamos estar equivocados. Que perdíamos el tiempo. Decidí escuchar aquel alarido y una noche me detuve por primera vez a observarla. Creo que ella había decidido hacer lo mismo, en el mismo instante. Sólo encontramos algunas arrugas de más. Nos gustamos y continuamos el camino.

carlos lópez-aguirre
Barcelona 23 de julio de 2010

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El nacimiento de una nación

Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide caminaron abrazados, absortos en sus pensamientos, en medio de la algarabía de sus ejércitos. El primero dudaba, aunque creía que con su decisión la gente obtendría  la libertad, la igualdad y la fraternidad anheladas. Agustín, por su parte, todo lo tenía milimétricamente controlado, primero entrar a La Ciudad el día de su cumpleaños, después la coronación, la riqueza y el poder. Entonces se miraron nuevamente y se supieron otra vez enemigos. Comprendieron entonces que la historia que comenzaba aquel día estaba condenada al fracaso. Ninguno habló, apenas si esbozaron una triste sonrisa.

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 13 de septiembre de 2010
A casi 189 años de la Independencia de México

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