Microrrelatos XXV

Lunes

Beso en la mejilla a la esposa aún dormida. Jugo agrio, pan dulce y café con prisa. Última mirada al espejo: cabello en su lugar, camisa planchada y corbata a punto. Llaves en la bolsa; portafolio ligero en mano. El sol de la mañana; gente de mirada perdida y paso veloz. Multitud en el metro y un asiento milagroso en el autobús. El brillo de un edificio; la tranquilidad de un parque, la dureza de una banca. La angustia de la mentira, las lágrimas del agobio. La nostalgia de una aburrida oficina a la que nunca volverá.

carlos lópez-aguirre
Munich, 23 de septiembre de 2010

——

Percance

Todo fue muy raro. La lluvia lo destrozó todo. Cables, antenas, transmisores, quedaron inservibles. La computadora se apagó, la videoconsola se murió y el celular era sólo una lámpara. Estaba solo en casa; tuve miedo. Salí a la puerta a esperar. La lluvia había amainado y entonces vi que en todas las puertas había un niño, como yo, esperando. Le hablé al que estaba más cerca y éste al siguiente, y así sucesivamente. Minutos después corríamos y chapoteábamos en los charcos: nos prometimos ser amigos. Estoy esperando a que regrese la luz para añadirlos a mi lista de contactos.

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 20 de enero de 2011

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