Microrrelatos XXVI

Un extraño defecto

No soportas que lo haga todos los días sin excepción. No entiendes ese vicio que no le permite desearte, comerte con la mirada, como lo hacen todos los hombres que pasan a tu lado. Los detestas. Para ti sólo existe él desde el primer día que se encontraron, cuando te cedió el asiento y creíste que lo único que quería era deleitarse con tus piernas, pero no fue así. Te ignoró, como lo hace siempre. Con el tiempo comprendiste que lo suyo era una obsesión y ahora crees que lo mejor es olvidarlo y abandonarlo con ese maldito libro que no deja de leer.

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 13 de agosto de 2010

——

Indeseable

Anoche regresó papá. Un buen día agarró un atajo de ropa y nos dijo que se iba al norte, que estaba harto de malas cosechas, que nos mandaría dinero. Nos alegramos mucho. Después de años de ausencia, lo olvidamos. Apareció de repente en la puerta, venía en una camioneta tan grande como la casa entera. No lo reconocimos al principio, traía ropa nueva, el sombrero limpio y las botas picudas. Nos trajo regalos y mucho dinero. Ahora no sabemos cómo decirle que se vaya, que cuando él se fue mamá dejó de llorar, mis hermanos sonrieron y las cosechas volvieron a dar sus frutos.

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 24 de agosto de 2010

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