Rabiosa actualidad 2

El poder absoluto
Rupert Murdoch
El escándalo de las escuchas telefónicas realizadas por The News of the World y que ha desencadenado el mayor escándalo periodístico desde el Watergate, no termina en el cierre del diario ni en las comparecencias de Rupert Murdoch y Rebekah Brooks ante al parlamento inglés ni con las renuncias de los principales jefes de Scotland Yard (que ya es decir mucho). Va mucho más allá. Este escándalo ha demostrado que tanto la prensa como los políticos han sobrepasado unos límites intolerables para cualquier sociedad. David Cameron y Rebekah BrooksDonde la prensa ha perdido por completo el objetivo por el que nació, informar y crear conciencia en la sociedad, para convertirse en una fábrica de sucesos, en circo, en distractor de conciencias, en una empresa cualquiera donde la ambición económica reina sobre todas las cosas. Por su parte, los políticos le han vendido el alma al diablo de la propaganda, del panfleto, de la complacencia, de la omisión, de la corrupción, con el único objetivo de mantenerse en el poder y vivir de lo que la sociedad produce. El tándem parecía indestructible, infranqueable, el poder absoluto, pero todo tiene un límite. Esta época de crisis moral, económica y social ha revelado, nuevamente, que los sistemas son imperfectos, porque no son estáticos, tienen vida propia y como todo lo que vive, un día tienen que morir. Y sobre todo aquellos que se fundan en la conveniencia y en la corrupción, como este en el que vivieron cómodamente los Murdoch y los políticos británicos.

El nombre de la rosa para dummies
Umberto Eco ha anunciado la publicación de una versión más “ágil” de su novela más famosa, El nombre de la rosa, para acercarla a las nuevas tecnologías y generaciones. Su polémica decisión se debe a que desea hacerla “más accesible a los nuevos lectores”. La nueva versión se publicará en Italia el próximo otoño y se espera que los lectores nóveles, “los cuales se asustan por la dificultad idiomática de la obra”, puedan acercarse a ella con mayor facilidad. La decisión de Eco ha levantado un amplio debate: ¿Es necesario adaptar una obra para cautivar nuevos lectores? ¿Los lectores nóveles tienen menos capacidades que los de hace algunos años y que convirtieron la obra en todo un Best Seller? En su libro Alfabetos, Claudio Magris narra cómo a través de resúmenes en libros escolares y otras publicaciones de divulgación fomentaron en él la curiosidad por conocer las obras completas, como en el caso de La Ilíada y La Odisea. Es decir, Magris decidió leerlas después de conocer un poco su historia, se arriesgó a enfrentarse a un lenguaje que tal vez lo superaba en el momento de su lectura. Por eso es difícil entender la decisión de Eco, a menos que tenga una razón económica, pues seguramente la nueva versión se venderá con gran facilidad. Facilidad, esa es la palabra de moda, la que comienza a gobernarlo todo. Porque lo complicado es aburrido y aburrirse es lo peor que le puede suceder a alguien en este mundo lleno de entretenimiento. Los retos, así sea tan sólo leer un libro, han dejado de ser interesantes.

Otro verano cultural
Hace un par de años escribí un texto acerca de lo curioso que me parecía ese afán español por hacernos leer en verano y de cómo los diarios se apuntaban a esta tradición sin darse cuenta que la fórmula veraniega era la que debían aplicar el resto del año. Me explico. El diario El País cuenta con sus Tentaciones digitales y su Cuaderno de Verano impreso. Público tiene Libre y El Mundo tiene Gentes de Verano. Todos son suplementos que salen en época estival y tienen como principal característica un cierto matiz cultural, al mismo tiempo que se publican grandes crónicas, interesantes columnas y algunos que otro reportaje que en otro tiempo no encontramos y extrañamos el resto del año. Me sigue pareciendo extraño que no se den cuenta de que a la gente le gustan este tipo de textos y que sería la mejor forma de recuperar lectores en un mundo hostigado por los pequeños titulares y las cápsulas informativas. No sé por qué insisten en ligar verano con lectura, cuando los libros y los diarios están al alcance de la mano de cualquier persona durante el resto del año. En estos tiempos en que los periódicos pasan por su peor momento (tanto a nivel comercial como de credibilidad) y los periodistas nos dedicamos a escribir lo que nos pongan enfrente con tal de trabajar, sería conveniente arriesgarse para volver al origen de todo: contar historias.

Quemando palabras

Dos meses y medio han pasado desde que comenzaron las movilizaciones del Movimiento 15-M. Desde que comenzaron las marchas, los mítines y las acampadas, a los integrantes del movimiento se les ha denominado “Indignados”. La palabra alude al título del libro de Stéphane Hessel, Indignaos, en el cual el diplomático y escritor francés explicas sus razones por las cuales los jóvenes deberían levantar la voz ante las injusticias cometidas por el sistema económico actual. La palabra se ha repetido una y otra vez en medios y redes sociales, hasta que ahora cualquier persona que protesta es un “indignado”. Así se les denominó a los aficionados del Betis y del Rayo Vallecano cuando protestaron ante las directivas de sus equipos por sus malos manejos económicos. Pero lo peor llegó hace algunos días cuando el columnista del diario ABC Ignacio Ruiz Quintano denominó de esta manera a Anders Breivik, el ultra derechista y fundamentalista cristiano, quien asesinó a más de 70 personas en una isla cercana a la capital noruega. De esta manera se demuestra que las palabras son inocentes hasta que las pronunciamos los hombres según nuestra conveniencia. Los seres humanos hemos quemados miles de palabras a lo largo de la historia y hemos cambiado su significado a partir de nuestras intenciones. Parece que la palabra “Indignado” ha comenzado su proceso de incineración tal y como el tiempo lo ha hecho con palabras como Rebeldía, Revolución, Utopía, entre otras.

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Un comentario sobre “Rabiosa actualidad 2

  1. El estado de las cosas, esta crisis que dada día se hace insostenible, que se revela ante cada pañ{o de agua tibia de los estados, ha de llegar a proporciones en las que el sistema colapsará de manera brutal… El 90% de las riquezas del mundo están en apenas el 20% de la población… No es posible soportar tanta inequidad.
    Frente a la lectura, esta se ha dejado imbuir en los lugares comunes de un lenguaje instrumental que sirve a las tecnologías, apartandose de su real significado y transformando la realidad en una bruma donde los valores no valen…

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