Tres páginas

Cuando tenía trece años decidí que quería ser periodista para convertirme escritor. Sí, un error común que se observa en casi todas las escuelas de periodismo y comunicación, que sin embargo en mi caso tiene una razón (que no sirve de justificación), pero que finalmente, como los cuentos  de hadas, tiene un final feliz. Aunque esta historia aún no ha terminado.

La culpa la tiene Cien años de soledad. Cuando leí la novela de García Márquez, algo en mí se activó de tal manera, que lo único que quería era contar una historia como la que me había narrado ese señor, a quien sólo conocía por su nombre. Ese que se repetía varias veces en los lomos de los libros de la estantería de mis padres. Me los devoré todos, al mismo tiempo que averiguaba quién era ese colombiano al que algunos llamaban Gabo.

Mi investigación dio como resultado que este hombre era Premio Nobel de Literatura; tenía publicadas una decena de novelas, la primera llevaba por título La horajarasca, también había publicado varios libros de relatos; era gran amigo de Fidel Castro, al cual había conocido durante los primeros años de la Revolución Cubana debido a que en aquel tiempo el llamado García Márquez era periodista. Así que en mi inocencia de adolescente se me metió en la cabeza la idea de que, para llegar a ser un gran escritor, había que ser primero periodista. Esta idea se reafirmó después de leer Los miserables y supe que Víctor Hugo también había practicado el oficio periodístico. Con el paso de los años supe que muchos otros autores lo habían hecho, como José Martí, Rubén Darío, Alejo Carpentier, Truman Capote, Albert Camus o Tomás Eloy Martínez.

Estudié Ciencias de la Comunicación, trabajé tres años en un periódico con prestigio, emigré a España y durante algún tiempo seguí ejerciendo mi vocación como reportero o editor, hasta que las circunstancias me guiaron hasta convertirme en un simple amanuense enamorado de la escritura. Ese acto que nos hace ser únicos, originales, humanos.

Por supuesto, con los años también llegó la tecnología, con todos sus vicios y virtudes. Y fue a través de los blogs donde encontré una salida a mis ansias de escribir lo que me diera la gana. Así comencé a escribir el blog Expresiones Crónicas, el cual fue tomando forma poco a poco hasta llegar al formato que tiene actualmente, donde se alterna la (micro)ficción con la crónica o el ensayo periodístico.

Ahora, la casualidad.

Hace dos años, días antes del vigésimo noveno aniversario del terremoto del 19 de septiembre de 1985, escribí la crónica de aquel día desde mi visión de niño de ocho años. La hice con gusto y sin mayor pretensión que dejar constancia de lo que había sentido aquel día y de las consecuencias sociales que había percibido con el paso de los años. La titulé La bofetada del señor Richter.

Un año más tarde me prestaron una novela que llevaba por título Cartas cruzadas, del colombiano (sí, otra vez) Darío Jaramillo Agudelo. Cuando la terminé, me di cuenta de que llevaba muchos años sin leer una novela con una narrativa sencilla, amena, y que al mismo tiempo fuera tan profunda, tan humana. En resumen, una de las mejores novelas que había leído en los últimos años.

Entonces, hace tres meses, recibí un correo electrónico donde se me comunicaba que Jaramillo Agudelo había elegido mi crónica del terremoto para incluirla en el libro Antología de crónica latinoamericana actual. Hasta el momento no he sabido con certeza cómo llegó a sus manos. De un día para otro uno de mis textos se publicaba al lado de otros realizados por monstruos del periodismo y la literatura como Juan Villoro, Sabina Berman, Martín Caparrós, Leila Guerriero, Juan Pablo Meneses o Julio Villanueva Chang.

Son sólo tres páginas, de más de quinientas que tiene el libro. Pero son hasta el momento el reflejo de una ilusión que comenzó el día que leí aquello de “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo…”.

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18 comentarios sobre “Tres páginas

  1. Te felicito Carlos. Por tu manera de escribir, de transmitir, que desprende la sencillez y la pureza de los buenos escritores. Tu historia me ha emocionado, literalmente, porque eligieron tu crónica (no hay casualidades) pero sobre todo porque cuentas con alma. Adelante, no dudo que vas por buen camino.

  2. Sin lugar a dudas Colombia de alguna manera ha marcado tu vida desde pequeño. Es un agasajo leerte pero sobre todo un gusto enorme saber que tu crónica de aquel acontecimiento en México ahora esté publicado. Felicidades y sigue escribiendo tan sencillamente delicioso.

  3. Felicidades Carlos. Sin duda un premio a tu esfuerzo y constancia por cumplir un sueño, una vocación.

    Si alguna vez tienes la oportunidad de comunicarte con Jaramillo, por favor pregúntale que lo motivó a incluir el rostro del tirano en la portada del libro.

    1. Seguramente no fue él, sino la editorial. Quizá sea porque es un rostro más conocido que Videla, Stroessner o cualquiera de esos tipos de nefasto recuerdo. Por desgracia, son parte de nuestra historia. También hubiera incluido el logo del PRI.

  4. Hijo, tu madre, tu hermano y yo al igual que tus apreciables amigos también queremos participar en felicitarte porque el escritor Dario Jaramillo Agudelo te haya incluido en su Antología, verdaderamente estamos muy orgullosos de ti y de que personas como este reconocido escritor te haya considerado en su lista de autores por tu crónica y como escriben tus amigos esto no es obra de la casualidad sino de tu tesón y disciplina para salir adelante en un país hermano que te ha abierto sus brazos y reconocer que vales mucho como ser humano, también hay que darles un reconocimiento muy especial a Zulma y Alejandro porque te impulsan a seguir adelante.

    Te queremos mucho.

    Tu Familia.

  5. Me alegra mucho viejito que el viento este soplando a favor de sus sueños… tengo buenos recuerdos de usted… ” caminante no hay camino”…

    1. Santi, qué bueno saber de ti. ¿Dónde andas?, ¿sigues por acá? Te mando un abrazo grande. Escríbeme, tienes mi mail.

  6. Que emocion, estoy super contento por ti, amigo, que sigas cosechando exitos y gracias por compartir tu escritura con nostros! Abrazos fuertes!

    1. Gracias, Al. Tengo la voluntad de que esto sea sólo el comienzo de algo más grande. Mil gracias por tus felicitaciones. Un abrazo grande, Amigo.

  7. Carlos,

    ¡Qué orgullo! Estoy feliz y emocionado por este fruto cosechado. Me uno a las felicitaciones de todos y sé que la vida te seguirá premiando. Recibe un sentido abrazo.

  8. Carlos, ¡qué maravilla que empieces a ver los frutos de tu esfuerzo! como todos, me siento muy contenta por ti y me uno a las felicitaciones, estoy segura que este es el principio grandes cosas. Te mando un fuerte abrazo.

    PD. No creo que haya casualidades, la vida siempre te lleva por los caminos necesarios para algo bueno. 🙂

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