Microrrelatos XXXVIII

Reclamo

Llegas tarde. Por mucho tiempo te estuve esperando, no sabes cuánto ansiaba tu llegada, y ahora no quiero saber nada de ti. Es inevitable que vuelvas, pero por ahora quiero seguir con mi vida y olvidarme por completo de tu existencia. Soy feliz, espero que te haya quedado claro. Ahí está la puerta, ciérrala cuando te hayas marchado. Obediente, la muerte dio media vuelta y se fue.

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 23 de febrero de 2012

——

Leyenda

Aquel extraño regimiento se detuvo por un momento a descansar de su huida. Se agruparon a las orillas del río y encendieron una hoguera. La mayor de las mujeres comenzó a llorar y otra más joven la abrazó mientras le decía palabras dulces al oído. El jefe del grupo se levantó entonces y se acercó al cadáver todavía envuelto en sus sábanas blancas. Lo tomó entre sus brazos y descubrió su rostro. Entonces soltó un largo gemido y besó los labios de su antiguo amante. Sintió el hedor de la muerte en su paladar, pero lo amaba tanto como sólo él le había enseñado a amar. Entonces, el más joven del grupo se acercó a él con mirada asustada y preguntó: “¿Ahora qué vamos a hacer?”. El hombre levantó la vista, hacía tres días que tenía la respuesta en sus labios: “Diremos que resucitó”.

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 23 de febrero de 2012

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