Microrrelatos XLI

Cena para dos

El aroma a carne quemada le llenó la boca de saliva. Removió un poco la leña y se dio un respiro. La cacería había sido ardua y ahora estaba convencido de que el hambre era cosa del pasado. Cerró los ojos y se dejó llevar por el sonido de olas chocando sobre el acantilado. Aquella paz le causó una enorme nostalgia. Desde el naufragio, el capitán siempre lo había animado a seguir vivo a cualquier precio. Ahora extrañaba sus palabras, mientras se rostizaba lentamente bajo el fuego.

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 27 de abril de 2012

——

Despecho

Ten la valentía de mirarme a los ojos. Anda, levanta la cabeza, no te escondas bajo esa cara de tristeza y esos gemidos que no van contigo. Porque además, estoy convencida de que no te arrepientes de lo que has hecho, incluso sé que todavía saboreas ese momento de placer que me carcome el alma. Pero, ¿sabes qué es lo peor? Darme cuenta de que soy incapaz de abandonarte, de dejarte a la deriva, porque te quiero, y me odio por ello. Así que no tengas miedo, deja esa pose de niño regañado, levanta las orejas y saca la cola de entre las patas. Pero prométeme que nunca más le aceptarás otro filete a la vecina.

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 29 de abril de 2012

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2 comentarios sobre “Microrrelatos XLI

  1. Carlos, Como siempre muy buenos tus microrrelatos que dejan un agradable sabor en la mente, te felicito, me encanto Despecho.

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