Opiniones inconfesables

En los primeros días del 2010, recibí la llamada de la escritora Magdalena Martínez R., quien me propuso colaborar como Secretario de Redacción para su revista digital La Comunidad Inconfesable. Con su acento marcadamente rosarino me dijo que me olvidara de cualquier remuneración monetaria. Me aseguró que la publicación había nacido única y exclusivamente para hacer un homenaje a las letras mínimas, pues se exigía que todos sus textos tuvieran un máximo de 99 palabras. Además tendría el honor de colaborar codo con codo con algunos de los mejores escritores de la nueva generación de Iberoamérica, como Leonardo Valencia, Eduardo Varas, David Roas, Eugenio Tisselli, entre otros.

Poco después de haber comenzado mis labores, volvió a llamarme para pedirme que a partir de ese momento comenzara a colaborar en la sección Columnario, donde tenía libertad absoluta para opinar de lo que me diera la gana. Acepté gustoso. Ahora publico en Expresiones Crónicas las doce columnas que realicé para La Comunidad Inconfesable. A excepción de la primera, dedicada a Roberto Bolaño, que es un resumen de una entrada de este blog, todas las demás estuvieron basadas en temas de actualidad, que cada uno de ustedes, improbables lectores, identificarán de inmediato.

Escribí y colaboré para La Comunidad Inconfesable hasta el final de la revista, cuando por motivos de salud, Doña Magdalena ya no pudo seguir al frente de la publicación. Nunca más he sabido nada de ella. Es más, ahora me doy cuenta que jamás la he visto.

Un mito llamado Roberto Bolaño

En vida no tuvo el reconocimiento del gran público. Ya fallecido, es una leyenda. Bolaño es, sin duda, un buen escritor. Pero es difícil considerar un mito a un autor tan repetitivo, con libros plagados de estereotipos. Llega a ser aburrido. Fue, en gran medida, un cuentista que se aferró a ser novelista. Su mito nace a partir de motivos extraliterarios: una muerte prematura, un marketing agresivo, una obra aplaudida principalmente por los escritores, quienes se identifican con ella. Como si Bolaño hubiera planeado, desde siempre, convertirse en uno de sus personajes.

marzo 2010

Los ejércitos invencibles de América Latina

Han sido interminables las batallas. A cada muerto, un nuevo soldado ocupa su lugar. Se han vuelto inagotables. En la guerra murió Pablo Escobar sobre un tejado y el Señor de los Cielos se fue al averno cuando quiso desertar. Ahí estuvieron otros para continuar su obra y no dejar morir la causa. Esa que pagan desde el norte, al contado y en efectivo. Mientras su vicio consume sus cerebros, en su patio trasero llueven balas. Y la guerra continuará mientras el combate sea con armas y no con leyes. Pues el ejército del narcotráfico parece eterno.

abril 2010

La noche de los inmigrantes rotos

La cacería de inmigrantes ya es legal en el Estado norteamericano de Arizona. Sólo basta una pizca de odio o racismo para que la autoridad pueda detener a cualquier persona que sea sospechosa de ser “ilegal”. Las movilizaciones y las tibias reclamaciones del gobierno mexicano y de la Casa Blanca no modificarán la decisión. Todo parece indicar que en pocos meses el mundo dará otra vuelta en la espiral del tiempo y seremos testigos de una nueva “Noche de los cristales rotos”, macabro preámbulo del Holocausto. Y como sucedió en aquel momento, nadie está dispuesto a detener lo inminente.

mayo 2010

Los niños del capital

Son caprichosos e inestables. Toman riesgos innecesarios con soberbia, pues se saben seguros: no importa los errores que cometan, siempre hay alguien a quién echarle la culpa para que pague por sus destrozos y nunca son castigados. Se ocultan en la cobardía del anonimato o tras su tutor, ese que tanto odian cuando no les deja jugar, aunque en realidad nunca deja de consentirlos. Hasta el momento, ningún trabajador los ha concebido, pero se encarga de mantenerlos. Nadie los ha elegido, pero deciden el destino del mundo. Son los mercados, el rostro infantiloide del sistema capitalista.

junio 2010

Héroes y mesías

La creación de héroes y la espera de un mesías es una costumbre tan humana como la de comer y dormir. En Latinoamérica incluso es parte de nuestra cotidianidad. Quizá fue lo funesto de la conquista o la épica de la Independencia lo que nos orilló a ascender a hombres comunes, aunque no carentes de carisma, talento o espíritu de sacrificio, al Olimpo de la eternidad. Su figura es el arquetipo de aquello que deseamos ser y jamás conseguiremos: un humano con cualidades de dios. No importa si se llama Simón Bolívar o Diego Armando Maradona, los adoramos igual.

julio 2010

Buenas noticias

Coartar y coaccionar a quienes relatan la realidad, no es algo novedoso. Era la norma en los regímenes autoritarios y ahora un procedimiento habitual de las autodenominadas democracias modernas, las que anteponen la seguridad a la libertad: en Italia se amordaza; en Venezuela se oculta; en Argentina se restringe; en España se condiciona; WikiLeaks vive acosada y la lista continúa y crece. ¡Paren las prensas! ¡Paren las prensas! ¡El periodismo está vivo! A pesar de tanto empecinamiento por desprestigiarlo, continúa siendo una piedrita en el zapato del poder. Y eso, de alguna manera, hay que celebrarlo.

septiembre 2010

Ahorcados

Más que un derecho, las huelgas se han convertido en un incordio. Veo la lista de gastos y pendientes (alquiler, luz, gas, agua, teléfono, móvil, ahorro, el próximo viaje, los imprevistos, las nuevas necesidades) y me doy cuenta que un día sin trabajar significa dinero imprescindible. Dinero que sale de una nómina que ahora puedo perder cualquier día si mi patrón, dueño de mi tiempo y de mi destino, tan sólo prevé, como un adivino, que tendrá pérdidas en los próximos meses. Es mentira eso de que el futuro es incierto, en estos momentos es oscuro.

octubre 2010

Pantallas de papel

Mucho se ha debatido si Steve Jobs es el nuevo Gutenberg, y así como la imprenta desplazó a los libros manuscritos, los nuevos dispositivos digitales enviarán a los libros de papel a los museos. Si es así, corremos el peligro de iniciar otro proceso de elitismo cultural. Como cuando sólo se leía en las abadías. Los precios de los dispositivos no se reducirán a corto plazo, ni llegarán a los lugares más remotos. Quizá en el futuro, este mundo acostumbrado a hacer diferencias, no se divida en primero y tercero, sino entre lectores de pantallas y lectores de papel.

noviembre 2010

Un año sin sorpresas

Termina el 2010 y se va como comenzó: sin noticias. Recordemos, la noticia es algo novedoso, algo que no conocíamos. Por eso me sorprende que los medios hayan convertido en noticia la miseria de Haití, como si siempre hubiera sido un país del llamado primer mundo; o que destacaran la fortaleza de los chilenos, una sociedad que había sufrido una de las peores dictaduras de la historia; o que ahora griten a los cuatro vientos, y con un ligero desgarramiento de vestiduras, que Estados Unidos mete la nariz en todas partes. En pocas palabras, un año sin mayores sorpresas.

diciembre 2010

El error de Galileo

Julian Assange y Wikileaks sólo desvelaron un secreto a voces: el imperial comportamiento de los Estados Unidos. Lo curioso, lo llamativo, lo verdaderamente indignante, es el escandaloso silencio del mundo. No hay juicio, no hay condena, no hay culpables. Los gobiernos callan y sólo les ha faltado pedir perdón por saber, ahora con absoluta certeza, lo que siempre sospecharon. La sociedad apenas se manifiesta y los mensajeros ahora son perseguidos, convertidos en conspiradores y, por supuesto, en terroristas. Hoy más que nunca Galileo sería condenado, la Tierra es un ser inmóvil. La pregunta es ¿Qué tipo de empujón necesita?

enero 2011

Anuncio de cenizas

El preámbulo a la quema de hombres es la quema de libros. En Italia ha comenzado la cacería de letras, y nada parece que la detendrá, pues son pocos los que han protestado hasta ahora. Quizá porque esto apenas ocurre en una pequeña región, quizá porque todos están más atentos por la suerte del ‘Duce’ libertino, quizá porque es más preocupante que prohíban las descargas gratuitas de internet. Hace casi un siglo comenzaron a suceder las mismas cosas y se tomaron con la misma indiferencia. Ya conocemos el final de la historia. No permitamos que se enciendan las hogueras.

febrero 2011

La broma

La broma es el título de la primera novela de Milan Kundera. En ella, el protagonista paga con sufrimiento y desamor una broma cometida a una compañera de partido. La intención del personaje no era otra que molestar por un momento a la chica, por lo que su castigo parece exagerado, aun cuando en algún momento éste está a punto de convertirse en eso que conocemos como felicidad. Y me pregunto ¿Zapatero, Juan Carlos I, Sarkozy, Berlusconi y decenas de empresarios orgullosamente europeos pagarán proporcionalmente la broma de recibir como emperador a Muammar al-Gaddafi? Porque fue una broma ¿no?

marzo de 2011

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