Microrrelatos XLVI

Amor

Él se puso la camisa que había comprado para la ocasión, ella el viejo camisón que tanto le gustaba. Dejaron sus sonrisas en un vaso y se entregaron en un beso largo, mojado y tierno. Todavía tuvieron tiempo de recorrer sus cuerpos envejecidos y surcar las arrugas de sus rostros hasta que la falta de aire les indicó que era el momento de recostarse en la cama y dejarse llevar por los efectos del cianuro.

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 4 de octubre de 2012

——

Rebelde

Llegaron de noche. Se llevaron a sus hijos y a su marido para no volver. Se quedó sola, pero sabía que seguiría existiendo al amanecer, porque su castigo sería la vida. Cerró los ojos y se dejó llevar: la violaron y la torturaron hasta que los venció el cansancio. Al despertar, se lavó, se vistió y puso a calentar un poco de agua para café. Lo tomó aprisa, sin pensar en nada. Tenía mucho qué hacer. Había trastos tirados por todos lados y había que limpiar la sangre y el semen del piso. La dignidad empezaba por casa.

carlos lópez-aguirre
Barcelona, 18 de octubre de 2012

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2 comentarios sobre “Microrrelatos XLVI

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