Fuentes de ojos verdes

aura_foto-210x300Muchos años después me encontré con un anuncio parecido al de la novela. El cartel pegado en la puerta de la dirección del posgrado que estaba cursando. Buscaban a periodista mexicano, con experiencia en medios digitales… sólo falta que las letras más negras y llamativas del aviso informen: Carlos López-Aguirre. Se solicita: Carlos López-Aguirre, antiguo periodista del diario…

Al final me quedé con el puesto, al igual que Felipe Montero, el protagonista de la novela Aura de Carlos Fuentes, quien cumplió un año de fallecido el pasado 15 de mayo. El recuerdo de su desaparición me trajo a la memoria aquella curiosa coincidencia. Aunque lo cierto es con Aura, con esa pequeña gran novela, todo a su alrededor se llena de historias, como si su magia se transportara a nuestra aburrida cotidianidad.

Y al igual que a Felipe Montero, ese anuncio transformó mi existencia hasta llevarme a una increíble aventura al otro lado del océano. Y fue precisamente en el otro lado del mundo, donde tuve la oportunidad de conocer a Carlos Fuentes. Bueno, conocer es un verbo muy atrevido. Puedo decir que fui uno de los privilegiados de verlo en persona. Fueron tres las ocasiones.

La primera fue en la presentación de su libro sobre arte y pintura Viendo visiones en el Museo Reina Sofía de Madrid. Fue tan soporífero el evento, que hasta el día de hoy recuerdo que lo más divertido fue el discurso de Jorge Volpi (¡imagínense!). En aquella ocasión el escenario, la vigilancia y la multitud me impidió acercarme al escritor.

Años más tarde, Fuentes recibió un premio por parte de la Generalitat de Catalunya en Barcelona. En el mismo día lo vi en un par de ocasiones. Primero recibiendo el premio, pero casi no puse atención al evento porque a mi lado se colocó una mujer en silla de ruedas, regordeta, vestida completamente de blanco y con cara de abuela sabia. Era Carmen Balcells y su sola presencia es como si te encontraras con el Boom completo. Intentaba imaginármela bañada en lágrimas para saber por qué García Márquez le había dedicado Del amor y otros demonios en ese estado. Cuando me di cuenta, el evento se había acabo y Fuentes se me había escapado.

Pero esa misma tarde el autor presentó Todas las familias felices y por fin pude saludarlo, incluso ver de cerca su inconfundible dedo inclinado, ese que levantaba cuando tenía que decir algo muy importante. Pero en mi mano no llevaba su última novela, sino una edición vieja y gastada de Aura (aparte, no era mía). Cuando me acerqué y lo tomó para firmarlo, le conté que la primera vez que lo había leído fue a los doce años, cuando mi hermano me lo recomendó. Soltó una enorme carcajada y me dijo que Carlos Abascal se habría escandalizado.

Carlos Abascal fue Secretario del Trabajo y de Gobernación durante el sexenio de Vicente Fox, hombre cercano al Opus Dei y, sin quererlo, mediador para el fomento de la lectura. Conocido fue el escándalo que armó en la escuela de su hija (de monjas, por supuesto), cuando criticó que se diera a leer Aura a estudiantes de secundaria, escandalizado con algunos de los pasajes. El colegio tomó la peor decisión: echó a la maestra. Y ésta, no tardó en dirigirse a los medios. En una semana se vendieron cerca de 20 mil ejemplares.

Recuerdo aquellos días cuando al entrar a las librerías, e incluso a los Sanborn’s, ver pilas gigantes de Aura. La novela que Abascal puso de moda 39 años después de su publicación. Incluso, pocos días antes de morir, en una de sus últimas entrevistas, Carlos Fuentes agradeció aquel escándalo, porque nunca había vendido tantos libros en tan poco tiempo. Por supuesto, por aquellos días releí sus 61 páginas con la misma avidez como cuando lo hice la primera vez.

Se lo conté a Carlos Fuentes en esa primera y única vez que pude cruzar palabras con él. Hojeó el libro interesado, quizá pensaba, como les sucede a varios escritores, que su fama se la deben a unos cuantos libros y no a su obra completa. Me sonrió, me palmeó el hombro y, con su inconfundible voz carrasposa, me deseó buena suerte en mi aventura. Esa que comenzó como la de Felipe Montero, leyendo un aviso oportuno, y que todavía continúa, como lo eternos ojos verdes de Aura.

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Artículo publicado originalmente en la Revista Sub-Urbano en mayo de 2013.

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Un comentario sobre “Fuentes de ojos verdes

  1. Carlos, Muchas Felicidades por llegar a tus 50 microrrelatos y el reinicio de las Expresiones Crónicas, que sean muchos, muchos mas…………..

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