Dos mil 15

Cuando tienes quince años te quieres comer el mundo, incluso te crees capaz de transformarlo.

Estás convencido de que el futuro es un lugar lejano, de que la vida es un aquí y un ahora, de que cualquier riesgo es poco y de que el mayor reto que tienes frente a ti es saber quién eres y de qué eres capaz.

Entonces miro hacia atrás, hacia ese momento, y me pregunto por qué dejamos que el mundo sea el que nos cambie, por qué dejamos de tener la voluntad y los bríos de aquella época. Tal vez sea la experiencia, el dolor que sufre el corazón en el camino, la rutina, la dejadez, el cansancio.

¿Y si por un momento volvemos a los quince años?

¿Y si dejamos que ese momento dure tanto como para intentar cumplir los sueños que dejamos atrasados?

¡Feliz Año!

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